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El
mundo de la música vive desde hace unos años y de forma creciente una
revolución llamada MP3. Compañías que se están beneficiando de ello
y otras, las discográficas, que ven peligrar su futuro. Pero antes de
hablar sobre ello, explicaremos por encima qué es el formato MP3. La
idea del MP3 es la misma para la música que lo fue el JPG para la imagen:
conseguir guardar sonido de calidad similar al CD de forma comprimida.
Podemos indicar que un minuto de sonido stereo comprimido en formato
MP3 ocupa alrededor de 1 MB de espacio, con lo cual, un tema habitual
de 3 o 4 minutos ocupará poco más de 3 MB. Enseguida se nos abre un
abanico de posibilidades que hoy por hoy no tiene fin.
Muchos
usuarios y porqué no decirlo, muchas empresas, se han apuntado a la
moda MP3. En un principio algunos usuarios convertían sus CDs musicales
en archivos MP3 mediante software bastante complicado para así hacerse
con una interesante biblioteca musical en sus discos duros o CD-Roms.
Al instante fueron apareciendo (de forma ilegal por supuesto) CD-Roms
con discografías completas de los artistas más conocidos. Y enseguida
llegó esta revolución a Internet. Multitud de Webs ofrecían y ofrecen
multitud de temas y discos completos, normalmente últimas novedades,
dentro de un negocio redondo ya que estas Webs ingresan sumas importantes
de dinero por publicidad. Lógicamente, estas Webs desaparecen y vuelven
a aparecer por la acción de los proveedores de Internet, discográficas
o incluso la justicia.
Algunas
empresas han visto un posible negocio en este formato y desde hace unos
años vienen apareciendo diversos reproductores MP3 basados en memoria
Flash en diferentes formatos. El más conocido fue lanzado por Creative.
El RIO PMP es una especie de Walkman reducido que incluye memoria RAM
(32 o 64MB ampliables) y que permite reproducir archivos MP3 que previamente
se han cargado en su memoria desde un ordenador mediante un cable especial.
Otras muchas empresas han lanzado sus respectivos dispositivos de similares
características. Todas estas empresas se han encontrado con un buen
negocio en este mundo ya que estos dispositivos tienen un amplio margen
de beneficio (cosa poco habitual en el mundo de la electrónica). En
próximas fechas, diversas compañías lanzarán equipos DiscMan capaces
de reproducir MP3 grabados en CD-Rom.
Pero
otras compañías, las discográficas, no están tan felices con el nuevo
invento. Ven peligrar su futuro por culpa de este formato que está causando
una verdadera revolución en el mundo 'ilegal'. Desde hace tiempo vienen
acusando a diversas Webs y servicios de Internet como el Napster en
instancias judiciales. Los casos que plantean (como el caso Napster
o MP3.com) son complicados procesos en los que se dictan una serie de
sentencias preliminares, hasta que llega la sentencia final. En el momento
de escribir este articulo no se conocen detalles acerca de estos procesos
abiertos hace unos meses.
Muchas
Webs que ofrecían temas MP3 han sido cerradas por la acción de estas
discográficas o, en su caso, directamente por los Proveedores que alojan
dichas páginas. Pero el tema se ha complicado hasta niveles insospechados
con la llegada de Napster. Qué hace de Napster que sea tan complicada
la acción de la justicia? Que abre un nuevo concepto en el intercambio
de archivos MP3. Napster es un sencillo software que permite intercambiar
música personal entre usuarios anónimos. La diferencia de Napster es
que únicamente es un medio de comunicación entre usuarios. No aloja
en sus páginas ningún archivo MP3. Los archivos MP3 se alojan en los
discos duros de los usuarios que se conectan con Napster. Además, los
responsables de Napster indican que 'oficialmente' los usuarios intercambian
temas compuestos e interpretados por ellos mismos, pero todos sabemos
que eso no es así. A través de Napster los usuarios intercambian temas
MP3 de todo tipo de artistas comerciales e incluso aplicaciones camufladas
en forma de MP3. El caso Napster finalizará en pocas semanas y es muy
posible que se ordene el cierre definitivo del servicio. De todas formas
acechan otros programas similares como Gnutella.
Las
discográficas están buscando fórmulas para poder apuntarse a la moda
del MP3 y obtener beneficios a través de este formato. Para ello han
creado formatos paralelos al MP3 que incluyen rutinas anti-copia y encriptación.
El problema es que estos formatos, auspiciados por empresas como Son y,
no están teniendo una buena respuesta. Por qué? Mu y sencillo. Un usuario,
cuando se plantea comprar música, lo que quiere es máxima calidad (no
olvidemos que MP3 tiene pérdida de calidad) y por eso comprará CDs originales
y no formatos 'extraños' como el MP3 o similares.
El
formato MP3 da para mucho más, pero aquí nos quedaremos. El MP3 ofrece,
como formato, unas posibilidades impresionantes y lo que se haga a raíz
de todo ello es problema de cada uno. Siempre habrá Webs que ofrecerán
temas MP3 o servicios como Napster o smilares... y siempre habrá discográficas
que acusarán a estos de diversos hechos delictivos, intentando sacar
tajada del tema. Pero todo seguirá igual. Y es que según muchos estudios,
el negocio de la música sigue siendo negocio y lo seguirá siendo...
por el bien de la música.
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