EL PAÍS > Crítica POP
> 24/10/1987
En la mitad del camino
Nacho Sáenz de Tejada
El cuarteto Depeche Mode se autodefine
como una banda británica de sintetizadores que no tiene nada
que ver con el rock y recoge la tradición tecno de grupos como
Kraftwerk, abarcando un espectro musical que tiene numerosos y apasionados
seguidores, a juzgar por el éxito obtenido el su concierto madrileño.Su
música descansa sobre planteamientos simples. Una fuerte base
polirrítmica programada a través de computadoras se impone
a tres sintetizadores que desarrollan fraseos sencillos y escasamente
convencionales que proporcionan ese toque entre lo rítmicamente
comercial por lo evidente y un sofisticado barroquismo.
Depeche Mode tiene el acierto de superar la frialdad
de plantiamientos de una música en la que es casi imposible adivinar
cuál es la función como instrumentistas de cada uno de
los componentes del grupo y consiguen una comunicación que, paradójicamente,
alcanza el cenit cuando su cantante, David Gahan, mueve las caderas
y se echar mano a la bragueta. Mientras tanto sus compañeros
se mantienen estáticos alzados en sus tarimas proclamando el
reinado del sintetizador como centro de una estética alternativa
a los grupos de rock que plantean una música basada en las guitarras.
Es el éxito de la imagen, de la pretenciosidad
de estar en la onda, de los sintetizadores y de la la tecnología
entendida no como investigación sino como posibilidad de alcanzar
el éxito a medio camino entre lo evidente y lo oscuro.