new house lounge Música Depeche Mode PRENSA CRÍTICAS SOBRE LOS CONCIERTOS DE Depeche Mode EN ESPAÑA
   
 

 

 

 

 

Terra > Música > Octubre 2001

Depeche Mode, Animales de Directo

Terra / EFE

Depeche Mode reunieron el pasado fin de semana a miles de personas en los dos conciertos que ofrecieron en España, Madrid y Barcelona, en los que además de presentar en directo su último disco, 'Exciter', nos regalararon los mejores temas de su carrera. Te contamos como fue el directo de Barcelona.

El recital barcelonés, que comenzó con la baja del telonero anunciado, Fad Gadget, sustituido por el pinchadiscos barcelonés Angel Molina, consiguió colgar el cartel de "Agotadas las localidades" y precedió al que el grupo ofreció el domingo 14 en el Palacio de Vista Alegre de Madrid.

Dave Gahan, Andrew Fletcher y Martin Gore, respaldados por dos músicos y dos coristas, comenzaron el concierto a las 22.05 horas con una introducción instrumental del primer sencillo de su nuevo disco, 'Dream on', la primera de la veintena de canciones previstas, pertenecientes en su mayoría a la segunda mitad de su carrera.

Y, sin necesidad de evocar la nostalgia ni de jugar con caballos ganadores, con el recinto en total oscuridad durante todo el concierto, Depeche Mode volvieron a conquistar al público de Barcelona demostrando que son un grupo de directo porque tienen lo principal: canciones.

Así, si algunos de sus discos pueden pecar de falta de unidad, de concepto, sobre el escenario el trío de Basildon se crece porque encadena sus mejores armas, pese a que el concierto pecó de efectista y agradablemente blando en algunos parajes.

Con Dave Gahan en perfecto estado vocal y Martin Gore empuñando la guitarra eléctrica en algunos momentos -toda una herejía en otras épocas-, al grupo le bastó un escenario en penumbra permanente, diseñado por el fotógrafo Anton Corbijn y una pantalla donde pro yectar cuatro imágenes y jugar a las sombras chinas cuando los focos carecían de filtros pigmentados para cautivar con un espectáculo perfectamente estudiado e ideado.

Hasta Martin Gore se soltó el pelo interpretando dos canciones -especialmente emotiva 'Breathe', con la portada de 'Exciter' recreada sobre el fondo del escenario-, aunque no hubiera hecho falta, pues el grupo remontaba fácilmente hasta los momentos más ñoños, que los ha habido, como en 'Freelove' o en 'Home'.

Pero también pitan a Rivaldo en el Camp Nou, silbidos que, como dos minutos después, se tornaron en coros para acompañar el estribillo soul del tema. Igual que si el brasileño la rompe de chilena. Nadie es perfecto, que diría Madonna.

Nadie ha llenado, tampoco, el Palau Sant Jordi y actuado en este recinto en cuatro giras consecutivas. Sólo Depeche Mode. Y aunque eso tiene un precio, los británicos aún luchan por la Liga de Campeones veinte años después.

A la cuarta pieza, 'Walking in m y shoes', la mezcla de programaciones, electrónica y melodías de pop de los británicos ha dejado claro por qué no han sucumbido en el intento como todos sus coetáneos y han trascendido a la moda tecno-pop de principios de los 80. Su envejecimiento no es trasnochado y no ser vanguardia tras 20 años, en el volátil mundo del pop, no significa ni mucho menos ser el último de la fila.

Su actualización de la música de clubes coexiste perfectamente con su concepción de espectáculos masivos en un caso con un único parangón: Madonna, aunque la "ambición rubia" se lleva el gato al agua por el aspecto visual y los británicos se remiten al apartado musical, pese a que su rockerización llega al extremo de conseguir que su público reciba, puño en alto, como los 'heavies', 'I feel you'.

'Dream on', 'When the bod y speaks' y 'Waiting for the night' pusieron las bases, el interludio de Gore ha marcado el acercamiento hacia el soul y luego ya ha valido casi todo si suenan, como sea, 'Enjo y the silence', 'I feel you', 'In your room', 'It's no good' y 'Personal Jesus', el bloque dedicado al pasado tras enseñar el presente y dar una pista de futuro: empieza la curva descendente.

Los bises, con 'Home', 'Black celebration' y 'Never let me down again' acabaron de certificar el triunfo tras casi dos horas de un espectáculo notable, pero algo insuficiente para quien había acostumbrado al público al sobresaliente.

El único pero lo puso la organización, que agotó la paciencia de los redactores gráficos de algunos medios de comunicación, que se plataron. Un mal inicio para un final realista.