new house lounge Música Depeche Mode PRENSA CRÍTICAS SOBRE LOS CONCIERTOS DE Depeche Mode EN ESPAÑA
   
 

 

 

 

 

ROLLING STONES > Crítica de Música POP > 14/10/2001

Palacio de Vistalegre

Darío Manrique

Cada vez que llega Depeche Mode, se produce una involuntaria convención de tribus urbanas: siniestros -desde su acepción gótica a la evolución industrial-, tecnoboys, pijos... Depeche Mode vendió dos semanas antes los boletos para La Cubierta y con buen criterio se trasladó a Vistalegre. El acierto de este cambio se torna relativo cuando el punto de vista es el de la acústica: pésima. Claro, que la de La Cubierta... Se podría decir lo de Guatemala y Guatepeor. Y a un grupo basado en la voz profunda y llena de matices de su cantante, como Depeche Mode con Dave Gahan, no se le puede lastrar así.

Los tres depeches aparecieron puntuales, con batería, teclista y dos coristas que ofrecían una curiosa estampa, moviéndose como si acompañaran a Aretha Franklin, al son del sintetizador de Andy Fletcher. Gahan tardó poco en quedarse a pecho descubierto, lo que confería más espectacularidad (por los tatuajes y tal) a sus teatrales movimientos.

Especialmente la primera parte del concierto estuvo llena de canciones lentas, baladas industriales dramáticas y algo espesas... hasta la llegada del soberbio Walking In m y Shoes. De ahí a la traca final, pasando por el paréntesis acústico del guitarrista Martin Gore, que cantó The Bottom Line, demostrando con su sosería que en cuanto a presencia escenica nadie rivaliza con Gahan.

En la última parte, Enjo y The Silence, I Feel You, Black Celebration y, cómo no, Personal Jesus; unos cuantos de los magnéticos temas que identifican a Depeche Mode como un enorme grupo, uno de los pocos que ha atravesado los ochenta y los noventa con pocas cicatrices en su historial musical, en forma para continuar.