new house lounge Música Depeche Mode PRENSA CRÍTICAS SOBRE LOS CONCIERTOS DE Depeche Mode EN ESPAÑA
   
 

 

 

 

 

EL PERIÓDICO DE CATALUNYA > Crítica de Música POP > 15/10/2001

Depeche Mode sobreexcita el Palau Sant Jordi

NANDO CRUZ

18.000 'fans' aplaudieron durante dos horas el derroche de energía del grupo británico

Depeche Mode y el Palau Sant Jordi vivieron por cuarta vez una noche de amor desenfrenado. La pasión que desata el grupo inglés fue correspondida por los aplausos, gritos y coros de un público que, una vez más, agotó todas las entradas disponibles: 18.000. El estreno de Exciter volvió a demostrar que no importa el nivel de calidad del disco a presentar: Depeche Mode son capaces por sí solos de sobreexcitar y convencer a sus fans .

Martin L. Gore fue el primero en tomar el escenario para esbozar una versión acústica de Dream on . Pero, como siempre, Dave Gahan fue el ferviente maestro de ceremonias. El cantante salió poseído por una extraña agresividad interpretativa. En el ambiente, dos preguntas: ¿qué le habían puesto en la bebida? y ¿cuánto rato podrá aguantar a ese ritmo? Mientras se resolvían las incógnitas, Dead of night y The sweetest condition demostraban que Exciter no es un gran disco. Tras ellas y con Gahan ya a pecho descubierto, Halo , un tema menor de Violator , se convertía por sorpresa en himno de masas.

El estribillo de Walking in m y shoes fue la primera justificación convincente de la entrega del público. Había más fe y devoción por las canciones que pasión real, pero Dave Gahan sabe cómo sublevar a las masas. Golpeándose el pecho como Tarzán, recorriendo el escenario como Steven T yler, robándole movimientos de cadera al mismísimo Elvis Presle y. Sí, son un grupo de tecno, pero en escena juegan al rock'n'roll circus mejor que nadie.

ESCENARIO LIMPIO

Reforzados por un teclista, un batería y dos coristas, Depeche Mode se presentaba en un escenario limpio de ornamentos --es la última tendencia en los grandes montajes--, pero apoyado por una sutil iluminación. Ideal para un bloque intimista que fue de lo insulso --When the bod y speaks -- a lo entrañable --el It doesn't matter two que Martin regaló a los fans más estudiados--, pasando por un Waiting for the night impecable.

No obstante, el concierto no empezó a cobrar altura hasta Freelove , la mejor canción de Exciter , dadas las inexplicables bajas de I feel loved y Shine . Tras ella, Enjo y the silence volvió a alzar los brazos de los 18.000 fans --lástima de ese apéndice funk y de tarjeta roja directa-- y I feel you resituó al grupo en su etapa más rock. Si hasta entonces el sonido había resaltado por su contundencia, a partir de entonces iba a ser atronador.

Las imágenes de un acuario compartido por dos peces pequeños y un tiburón enriquecieron In your room . It's no good contó con el apo yo de un videoclip protagonizado por el trío. Y Personal Jesus propició las mismas escenas que For those about to rock en los conciertos de AC/DC: brazos al aire y gritos de pasión sincronizada, casi marcial. Mu y física.

En los bises, Martin L. Gore escogió Home y Dave Gahan, Clean . Black celebration devolvió a los fans a los años 80 y Never let me down again ejerció de Ever ything counts , infalible himno de estadio en el que los músicos anduvieron dando botes por el escenario. Parece que esta vez Depeche Mode se había propuesto obtener el máximo resultado ofreciendo el mínimo repertorio. Y, tras dos horas de show con numerosos disparos al aire, volvieron a salir a hombros del Sant Jordi. Esto es amor.