Clásicos Populares
Ramón Súrio
Depeche
Mode se ha convertido en un caso insólito por varios motivos.
Por la longevidad de su carrera, por el éxito que no tiene visos
de retroceder y, sobre todo, porque parece estar más allá
del bien y del mal. Es la única explicación lógica
que se puede encontrar a la fidelidad de unos fans que en número
de 18.000 abarrotaron el pabellón de Montjuïc, en la que
era cuarta visita del grupo al local -todas saldadas con llenos- y sexta
a la ciudad.
La pasión que Martin Gore, Dave Gahan y Andrew
Fletcher despiertan trasciende por completo el hecho concreto de la
calidad del disco en cuestión que promocionen. La actual gira
la motiva "Exciter", una mediocre colección de canciones
que se convirtió en la espina dorsal del concierto. Durante dos
horas estos clásicos populares, reforzados por dos músicos
-entre ellos un potente batería- y coristas ocasionales, repasaron
la parte más reciente de su cancionero. Son baladas de mechero
como "When the bod y speaks", melodramáticos medios
tiempos como "Breathe" e himnos para que la multitud se desfogue
coreando; caso de "Freelove", donde Gahan se ofrece al público
con el torso desnudo y los brazos abiertos.
Pasado tecno-pop
Martin Gore, además de cantar algunas canciones
y de ocuparse eventualmente del teclado, centra su actividad en la guitarra,
el mayor protagonista del actual sonido Depeche Mode. Quedó muy
claro en la apoteosis de "Personal Jesus", cu yos potentes
"riffs" dieron al tema un tono casi de glam-rock.
Otros momentos culminantes fueron el rescate de "I
feel you", en el que Gahan grita y se contorsiona como un poseso
en un tema que empieza psicodélico y acaba abrazado al soul.
También "Enjo y the silence", un viaje a la discoteca
con todo el Palau cantando la letra.
Depeche Mode prescinde de los grandes montajes escenográficos.Sólo
vídeos, diapositivas y, eso sí, un sofisticado entramado
lumínico. De hecho, en algunos temas -por ejemplo "Walking
in m y shoes"- el sonido fue épico. Y en "Home",
la pieza con la que abrieron el bis, incluso se puede hablar de sinfonismo.
En el lado opuesto, el himno "Black celebration", de resabios
"kraftwerkianos", mostró la faceta más lograda
del grupo, que es cuando recuerda su pasado tecno-pop.