Más excitación que inspiración
Víctor Lenore
Depeche Mode tiene al público español
a sus pies. El sábado, en Barcelona, llenaron el Palau Sant Jordi,
apuntándose un record: son el único grupo que lo ha llenado
en cuatro giras consecutivas. En Madrid, el domingo, sacudieron la tradicional
apatía del público que agotó la venta anticipada
de las 14.000 localidades del Palacio de Vistalegre.
A cambio de tanta entrega, los británicos ofrecieron
un recital que ronda las dos horas, centradas en sus tres discos de
los noventa y en el reciente "Exciter" (2001). A este trabajo,
acogido con escaso entusiasmo por la prensa, corresponden los minutos
más aburridos de la noche. "Dream on" es su sencillo
más sencillo y "Freelove" la excepción de un
disco que quiere sonar plácido y se queda en tibio.
Tras veinte años de intensa carrera, los británicos
Depeche Mode no pasan por su momento más inspirado. Sobre las
tablas, sus mejores armas son el oficio, la convicción y la complicidad
de la parroquia. Dave Gahan despliega todos los tics del ídolo
de estadios, quitándose la camiseta a la primera de cambio e
incitando al público a corear los estribillos.
Karaoke colectivo
Cuando llevaban una hora, "Walking in m y shoes"
había sido lo mejor de la noche. Pero llegó "Enjo y
the silence" y aquello parecía otro concierto. Frente al
karaoke colectivo, Gahan decidió cantar una sola estrofa y el
grupo alargó el final con un "mantra" entre "kraftwerk"
y el himno ibicenco. Más que "The violator", la canción
parecía de "Screamadelica" (Primal Scream).
Ni "I feel you" ni "Personal
Jesus" pudieron recuperar semejante intensidad. El concierto sólo
se levantó en la traca final con "Black celebration"
y "Never let me down again".
Los teloneros, "Fad Gadget", suspendieron su actuación
por un accidente la noche anterior. Nos quedamos pues sin escuchar en
vivo la presentación del recopilatorio de estos pioneros del
tecno-pop. Fueron sustituidos por una sesión de disc-jocke ys.