Triunfo apoteósico en
Barcelona, repasando "Exciter" y sus éxitos anteriores
Palau Sant Jordi, Barcelona. 13 de octubre de 2001
Depeche
Mode hace tiempo que juega en la liga de los grandes estadios y, como
sucede en la alta competición, vence el que sale a conservar
el resultado, nunca el que lo arriesga. Por eso, aunque apetecible,
el directo de los de Basildon, Reino Unido, era previsible desde la
lista de temas hasta los visuales. Y ganaron el partido.
Con un sonido pulcro como pocos, repasaron "Exciter"
ante el delirio de 18.000 fans de lo más variopinto; dos horas
de comunión techno-pop que tiene en la figura de Dave Gahan un
sacerdote incontestable.
Así, el otrora yonki de los excesos de estrella,
demostró con sus contorsiones y piruetas, ese enorme chorro de
voz y la profesionalidad sobre las tablas que atrás quedaron
las malas compañías. Flanqueado por Martin Gore y Andrew
Fletcher, supervivientes del quinteto (ca yeron por el camino Dave Clarke,
al principio y Alan Wilder, recientemente), más dos músicos
de apo yo y coristas, Gahan se dejó la piel en el Sant Jordi y
eso es de agradecer en alguien que no lo necesita.
Hubo tiempo para la balada algo dulzona ("When
The Bod y Speaks", "Breathe"); los intimismos de Gore,
compositor principal, al frente del micro; los nuevos-viejos subidones
sinfónicos, tan representativos del grupo ("Freelove",
con un Gahan medio desnudo); y los éxitos de siempre ("Personal
Jesus", "I Feel You", "Enjo y The Silence",
Black Celebration"
). Por cierto que, vista la reacción
del público, parece que Depeche Mode empiezan a oxidarse pues,
como a tantos otros dinosaurios, se les celebró más su
pasado que no "Exciter", a priori el motivo del directo.
En definitiva, Depeche Mode salieron por la puerta
grande, convencidos en su grandilocuencia (bastante bien llevada), una
interpretación de calidad suprema y un árduo y digno trabajo
(directo largo, bises
) que, de hecho, se merece quien ha gastado
los dineros en una entrada.
Y es que, sin embargo, falla más la composición
que no la excelente interpretación; a los Depeche Mode del 2001
les faltan canciones, riesgos estructurales y la conexión con
la actualidad electrónica. El dato: la media de edad de los espectadores
sube al mismo ritmo que la del grupo, sin que se vea en el horizonte
un necesario relevo generacional.