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El Diario Vasco > Crítica
Musical > 19 de octubre de 1998 > Iñaki Zarata
A favor del tiempo
A
Question Of Time se titula la canción con la que el trío británico
Depeche Mode abrió el concierto del sábado, que despedía su gira
europea '98. Hacía cuatro años que no se embarcaban en un esfuerzo
así, en esta ocasión con menos compromisos que en el pasado. El
grupo sufrió un fuerte desgaste en su agotadora Devotional Tour,
de 1993-1994. Y, efectivamente, se trataba de comprobar si el tiempo
y sus consecuencias no habían pasado en balde para el emblemático
combo popero.
Tras casi dos horas de sobresaliente espectáculo
Depeche Mode reafirmó, con casi dos décadas de existencia, su condición
de gran experimento electro-pop de los 90. Por la solidez de sus
canciones y de su ejecución en directo. Por el serio concepto de
su estética escénica. Y por el notable fervor que desatan, sin necesidad
de mayores concesiones populistas.
Las casi 7.000 almas llegadas hasta Anoeta, algunos desde lugares
bien lejanos, como el fanático nipón que se gastó ¡60.000 ptas en
merchandising!, fueron un excelente colchón para los tres músicos
y sus dos colaboradores a los teclados y batería.
Incondicional, la masa rugió al unísono cuando se apagaron las luces
y al hábil showman Dave Gahan le bastaba con un mínimo gesto para
provocar el entusiasmo generalizado. Negro riguroso entre los músicos
y escenario sobriamente elegante con predominio del rojo sobre el
telón de fondo y una gran sigla DM en relieve, formada por docenas
de bombillas.
El prólogo instrumental Painkiller dio paso a la algarabía generalizada
con la citada composición A Question Of Time, a la que siguieron
World In m y E yes y la balada Polic y of Truth. El rubio Martin Gore
(responsable absoluto de música y textos) abandonó los teclados
para empuñar la guitarra en It's No Good. Con un buen uso de tres
pantallas centrales en las que se pro yectaron algunas notables filmaciones
videocliperas del galo Anton Corbijn, responsable mayor de la imaginería
fílmica y fotográfica de los Depeche.
Never Let Me Down Again y los dinámicos bailes de Gahan elevaron
la adrenalina de la audiencia. Walking In m y Shoes estuvo acompañada
por un divertido clip en el que el trío evolucionaba sobre una pasarela
de moda, disfrazándose de diferentes estrellas del rock.
Tras Onl y When I Loose m yself salieron un par de glamourosas coristas
morenas en A Question Of Lust, con Gore como vocalista y un hermoso
clip de desnudos en blanco y negro. La fiesta continuó con el himno
discotequero Condemnation y Home. Los persuasivos ritmos de Useless
fueron quizás el momento cumbre de la noche, con un Gahan redondo
en su capacidad cantora. Las bailongas Enjoy The Silence y Personal
Jesus y la rupturista Barrel Of A Gun (de nuevo con un imaginativo
clip de apo yo) despidieron la primera parte.
La continuación estuvo a cargo de un solitario Gore (más pianista)
que trató de emocionar con la sentida balada Somebody; típico momento
en el que el vecino bocazas se empeña en explicarse en voz alta...
La explícita Stripped, apoyada con un juego fílmico de futas y
la festiva I Feel You dieron paso al jolgorio discotequero de Just
Can't Get Enough, con el tatuado Gahan en plan torero total. Sólo
una nube, organizativa: la prohibición de pasar a fotógrafos y televisión,
que sí habían trabajado en Zaragoza y Barcelona.
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El Diario Vasco > Buzón
de Cartas > 30 de octubre de 1998 > A. Sanz
Gracias DM
Han pasado 10 minutos de
las 10 de la noche. En esos momentos se apagan los focos del velódromo
y una gran sigla DM en relieve, formada por decenas de bombillas
se enciende, el pulso se me acelera. Siento cómo la adrenalina corre
por mi sangre y noto una gota fría de sudor que se desliza por mi
espalda, o quizás sea una gota de agua de la gran calada que me
he pegado aguantando la pertinaz lluvia, esperando en la cola para
entrar al recinto. La verdad me daba igual, llevaba más de una década
esperando que llegara este momento, iba a ver ante mí a la mejor
banda de tecno-popp de la década de los 80 y finales de los 90.
Era una oportunidad única de verlos actuar en Donostia. Por espacio
de 2 horas quise entrar en el túnel del tiempo y volver 10 años
atrás y recordar grandes canciones como Question of Time, Somebody,
Just Can't Get Enough y otras muchas más. Al escucharlas viejos
recuerdos vinieron a mi mente (situaciones, viejos amigos a los
que hace tiempo que no veo, etcétera). El Velódromo se convirtió
en una gran discoteca donde más de 6.500 personas venidos de parte
del Estado, de Francia o de lugares tan lejanos como Mexico (la
bandera en las primeras filas les delataba) saltaron y bailaron
al unísono con sus canciones más famosas. Gracias DM por los momentos
que he pasado escuchando y bailando vuestra música en directo. Porque
a pesar del tiempo transcurrido sois una gran banda legendaria en
la música pop y eso nadie os lo podrá negar.
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